Renovando la gestión de montes: caso práctico

UN DÍA CON FROILAN SEVILLA
La sección “Un día con” nos la hemos inventado en este blog para vivir en directo una jornada con personas que están haciendo algo diferente, innovador en su contexto, que puede abrir nuevas perspectivas y guías de trabajo a otros profesionales en el mundo del bosque y las industimagerias asociadas.

Inauguramos con Froilan Sevilla, Jefe de Sección Territorial de la comarca de Merindades en la Junta de Castilla y León y una de las personas que más está haciendo por renovación de la selvicultura y la gestión de montes en España.  Visita imprescindible para todo gestor de montes inquieto.

Mejoras para el bosque y el bolsillo
Más allá de sus teorías, Froilan Sevilla es un hombre de acción. Utilizando un marco teórico sólido (ver post sobre su obra “Una teoría ecológica para los montes ibéricos”), sigue puliendo y construyendo su modelo a través de la práctica y del “aprender haciendo”.

Tras compartir con él una jornada en su área de intervención (visitamos varios montes públicos de las Merindades, al norte de la provincia de Burgos) destacaría DOS PRINCIPIOS claros que guían su gestión:

  • Construir bosques “de futuro” con madera de calidad favoreciendo a los “mejores” árboles.
  • Hacer que esta construcción también sea rentable a corto plazo, autofinanciando toda intervención (es decir pasando de pagar a cobrar por los trabajos de mejora)

¿Y cómo se consigue esto en la práctica?

El terreno como documento para la acción

Estos principios requieren practicar una selvicultura más próxima al terreno, fina y detallista, condicionada por lo que se observa directamente en el bosque más que por los datos puramente numéricos.

imageDe forma concreta, la herramienta para llevarlo a cabo es el señalamiento previo a toda corta. Es decir, los técnicos ligados al servicio de montes recorren los bosques en los que se va intervenir para marcar los árboles que deben cortarse. Estos se señalan al ir identificando en su recorrido los árboles “de porvenir” (los que presentan un mayor potencial de madera de calidad en el futuro, por su rectitud, posición, escasez de nudos…, no necesariamente los más grandes y gruesos) a los que se favorecerá eliminando los que puedan perjudicar su correcta evolución, atendiendo también lógicamente a mantener una cobertura adecuada y unas condiciones generales apropiadas según las especies presentes, el estado de desarrollo del bosque y otras condiciones. Dicho de forma poética, con esta forma de procecer el técnico se convierte en “un escultor de bosques”

Esta forma de señalar las cortas permite respetar por ejemplo un árbol donde se observe el anidamiento de determinadas aves, o de árboles o rodales que cumplan una función ecológica específica observada sobre el terreno, aunque no presenten interés como árbol maderero.

Podríamos decir que en muchos aspectos esta forma de gestión coincide con el estilo de Prosilva, y su gestión próxima a la naturaleza, aunque a diferencia de esta corriente, no tiene como objetivo tender hacia una estructura irregular, ni hacia ningún tipo de estructura particular, sino hacia aquella que se vaya configurando en las sucesivas cortas para favorecer el desarrollo de los árboles de porvenir con buena calidad de madera. Por otro lado, si bien no se concentra en dar prioridad a una determinada especie, procura mantener y aprovechar el potencial de las especies presentes y la diversidad. En la zona en la que se encuentra, las frondosas tienden a ser favorecidas debido a su mayor interés como productoras de madera de calidad, y por lo tanto como árboles de porvenir.Para resaltar textos

La fórmula exige un amplio conocimiento del bosque y su dinámica, puesto que se basa en el “ojo de experto”, al alcance de cualquier forestal que decida aprender y aplicar este tipo de selvicultura.

Ventajas económicas
La fórmula, además de ir capitalizando el monte con madera de calidad para el futuro, tiene un interés económico a corto plazo. Al eliminar únicamente los ejemplares que más perjudican a los árboles de porvenir (lo que se hace en realidad es una clara por lo alto) dejando sin cortar árboles pequeños, que además de no perjudicar a los de porvenir, resulta antieconómico apearlos. Las claras por lo alto permiten obtener árboles de mayores dimensiones (en ocasiones con cierta calidad) y un mayor volumen de madera con menor esfuerzo para el rematante, lo que se traduce en una mayor rentabilidad de la intervención (facilitando obtener un balance económico positivo).

Muchos de estos montes son robledales provenientes de montes bajos. Este tipo de formaciones generalmente se han intentado “sanear” estos últimos años en España haciendo claras por lo bajo, que además de suponer un coste para la administración no aportaban mejoras selvícolas significativas más allá del efecto estético (aspecto de parque) y cierta mejora temporal de su comportamiento frente al fuego, ambos justificables en lugares muy puntuales. Por tanto, el modelo que aplica Froilan Sevilla es una alternativa que puede ofrecer interesantes beneficios a muchos montes y economías locales.

Rentabilidad y autofinanciación de cada operación.
En no pocos casos le ha tocado construir nuevas pistas, ya que la gestión forestal era muy escasa en algunos montes en los que interviene. Esto ha supuesto realizar inversiones, que trata de financiar con la madera, incluyendo en los mismos pliegos de corta la apertura de pistas a cargo del rematante, restando del precio total que han de pagar por la madera los costes de la construcción de las infraestructuras. Una fórmula que parece funcionar bastante bien.

Algunos interrogantes y puntos críticos
Para conseguir el objetivo de obtener madera de muy buena calidad de estas masas (una de las principales razones de ser del modelo) es necesario mantener el mismo tipo de gestión hasta que los árboles de porvenir vayan alcanzando las dimensiones adecuadas. De lo contrario podrían acabar cortados antes de tiempo sin obtenerse el verdadero beneficio. Al tratarse de un estilo en cierto modo bastante personal, aun poco expandido, al menos en España, existe un riesgo de que la gestión de estos montes en las próximas décadas no siga el mismo camino. A mi entender el principal punto crítico de esta forma de gestión es la difusión del modelo y la formación de los técnicos del servicio en la práctica de este tipo de selvicultura, lo que además de facilitar su continuidad en su zona de acción actual, extendería su aplicación a los bosques de otros territorios.

Otro punto crítico es que todavía es temprano para hacer un balance más global, ya que hace no más de 5 años que aplica el modelo en esta zona. Aunque se vean los beneficios ya generados, no sabemos lo que puede pasar en los próximos años ni en las siguientes claras en las zonas donde se ha actuado. es un tipo de selvicultura que se aplica con éxito en otros países europeos, aunque cuando el ejemplo es cercano es más fácil que tenga efecto.

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Foto de “familia” de la jornada en la que además de Froilan, Txomin, Juan Pedro y un servidor aparece Juan Antunez, jefe de la guardería de la comarca. Enrique Alvarez también nos acompañó pero no aparece porque es quien hizo la foto…

Intercambio de experiencias
No obstante, hay suficiente “material” como para aprender de la experiencia, y sacar partido del conocimiento atesorado. Dedicaremos un post específico a las prácticas existentes de transferencia de conocimento (tanto en el interior de una misma organización, como entre diferentes organizaciones, un campo en el que intervenimos en Manahmana) y al valor que tiene el intercambio de experiencias entre profesionales, en una sociedad en la que el conocimiento es la principal fuente de progreso y riqueza.

Sin duda la labor divulgadora de Froilan Sevilla es importante, con esfuerzos personales como su libro y numerosas charlas, o su disponibilidad a recibir visitas, como en este caso, en el que también fueron invitados Txomin Díaz Letamendi y Juan Pedro Epalza, técnicos de la Diputación de Bizkaia, interesados en explorar nuevas vías de poner en valor los montes de UP de su territorio aprovechando el potencial de las frondosas.

 

 

One Comment:

  1. Froilán Sevilla

    Gracias por los halagos, David. Creo que has extractado la esencia de la selvicultura que practicamos. Unos matices:
    LLevo sólo 3 años en esta zona del norte de Burgos, si bien criterios semejantes he aplicado durante más de una década en las montañas del noreste de León
    Los señalamientos los efectúa sobre todo personal de campo (agentes medioambientales y trabajadores forestales)
    Los objetivos se persiguen a largo plazo, entre otros motivos porque la calidad no se improvisa. De hecho, un buen roble deberá estar en el terreno unos dos siglos para alcanzar la máxima calidad. Eso sí, lo que se pretende, como bien expones, es que no haya costes desde el minuto cero, sino solo ingresos. Eso es posible, en las actuales circunstancias del mercado de la madera, en muchos montes; digamos por dar una cifra orientativa en los que tienen más de 150 m3/ha (aunque, como toda cifra, muy variable en función de especies, pendientes, mercado local, diámetros, etc.)
    Es muy importante acabar con la “selvicultura numérica”, aunque es difícil por lo que yo denomino la “fascinación por los números”: cualquier argumento o idea respaldados por números se convierten en mucho más respetables, por mucho que sean inadecuados o incluso disparatados. Así, en las guías selvícolas el número de pies es un factor muy relevante. Importancia que no niego, pero lo que es un disparate es que cuente igual un pie que tenga un nido de una especie protegida que uno que no lo tenga, un pie que podría dar lugar a una extraordinaria madera o uno que no tenga esa capacidad, etc. En definitiva, lo importante es la elección de los pies a cortar en el campo y lo secundario los números, que deben servir para un seguimiento de las operaciones, pero JAMÁS como sustituto de la realidad, algo que con frecuencia se ha convertido en dogma (del tipo: una clara está bien hecha si se deja el número que prescribe una tabla).
    Procuramos hacer intervenciones suaves (principio de precaución; además en robles es necesario en muchos casos para prevenir brotes epicórmicos) y frecuentes (cada 5-8 años). Creo que esta es la forma de concretar la tan de moda en teoría gestión adaptativa: si se interviene con baja intensidad pero alta frecuencia es mucho más fácil aprender de los errores.
    El proceso de decisiones que debe ejecutar el trabajador que señala en el campo debe estar dirigido no solo por la calidad de la madera, sino sobre todo por el conocimiento ecológico, muy en particular por la dinámica forestal. Lógicamente no todo el mundo tiene ese conocimiento, pero con una visita de alguien con cierta experiencia práctica en la zona, y con el respeto a la prudencia de las intervenciones, es suficiente para evitar graves errores. Hay que tener muy presente que en los ecosistemas nunca se pueden conocer todos los detalles, porque son sistemas muy complejos, pero como en otras ramas de la ciencia existen tácticas para gestionar lo que se desconoce. Lo que yo aplico en los montes del norte de Burgos es una de esas posibles tácticas; lo que no es óbice, sino al contrario, para un conocimiento cada vez más profundo, que de hecho se consigue mucho más fácil (en sistemas complejos) analizando los resultados de las acciones dirigidas.

    Un saludo y enhorabuena David por tu trabajo de difusión: creo que tienes razón que la mayor debilidad de mi sistema es que no está suficientemente extendido entre los profesionales que trabajamos en el monte

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